El Viceministerio de la Juventud es nuevamente hoy una máscara usada por los políticos. Dando un paso atrás las autoridades impuestas por el golpe dejaron de lado las políticas públicas de Juventudes.
Setiembre, mes de la Juventud, unos 62 jóvenes recibieron de regalo una notificación de despido. Eran jóvenes que realizaban trabajo de campo y contenido social con y para otros jóvenes.
La administración de Daniel George Burt Wolf, hijo del ex intendente de la ciudad de Asunción Martin Burt, hoy Jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, cerró programas y proyectos que eran desarrollados de forma participativa e incluyente con las juventudes de todo el Paraguay.
Hoy el Viceministerio apoya la promulgación de la Ley del Primer Empleo, que precariza las condiciones laborales de los Jóvenes.
Al contrario, bajo el Gobierno de Fernando Lugo, el Viceministerio de la Juventud abrió sus puertas e inició un trabajo comprometido con el desarrollo de todas las juventudes sin distinción.
Se creó el Observatorio Nacional de Juventud, primer organismo encargado de realizar investigaciones y ofrecer resultados que permitan la elaboración de Políticas Públicas coherentes con las necesidades actuales.
También durante el Gobierno del Cambio se dio origen al proyecto de Creación de Centros de Estudiantes, que fomenta la participación democrática de los y las jóvenes en la elección de sus representantes y que benefició a más de 13.000 jóvenes de todo el país, pero sin embargo el proyecto ha sido dejado de lado ocasionando que miles de jóvenes sean postergados una vez más en el acceso a sus derechos.
También se fomentó la discusión de la necesidad de que los espacios públicos se recuperen para la totalidad de la población y se conviertan en un centro de encuentro para toda la comunidad, a través de proyectos como Escuelas Abiertas, Asunción 360º, Recreando Espacios, todos proyectos de alcance nacional llevados a cabo con jóvenes artistas y de una amplia vocación cultural.
El Viceministerio de la Juventud, que alguna vez trabajó con los y las jóvenes, que fomentó la participación de todos y todas en la construcción de las políticas que beneficiaran a todo un país con una población juvenil mayoritaria, ya dejo de ser, se convirtió en una institución gris, sin el calor del trabajo de campo y sin la alegría del acompañamiento juvenil.
La actual política de juventud deja en el olvido a las juventudes que claman por ser incluidas en la discusión de las acciones que se llevan adelante en su nombre, la institución volvió a convertirse en lo que fue en épocas de antaño, un trampolín político que solo sirve para favores políticos y sin nada que ofrecer a la juventud paraguaya.
Plataforma de Juventud en Resistencia