Los dominicanos saben bien lo que es un golpe

BoliviaSol, 10 de julio de 2012
El presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, ha tomado una posición clara frente al golpe en Paraguay: no fue justificado, y amenaza a la región por el posible efecto contagio. “En algún momento, nuestra democracia se ha visto empañada por acontecimientos, por ejemplo, como el golpe de Estado que se dio en Honduras hace ya dos años y medio, o el caso reciente que ha ocurrido en el Paraguay”, señaló el mandatario. Fernández no inventa el peligro: cualquier dominicano de cierta edad entiende hasta en los huesos lo que es un golpe, por experiencia propia.
En 1961, el dictador Rafael Trujillo fue ajusticiado por sus propios secuaces. La CIA, por orden de dos sucesivos presidentes estadounidenses, tenía luz verde para facilitar la ejecución, toda vez que el dictador, otrora hijo preferido del vecino del norte, generaba por su conducta un alzamiento popular. Estados Unidos no quería otra Cuba, y necesitaba un nuevo hombre fuerte, y confiable.
En 1963, el pueblo pudo escoger un presidente en elecciones libres: Juan Bosch. Aunque honesto y de tendencia liberal, Bosch no estaba dispuesto a convertirse en títere de EEUU. Siete meses después, un golpe militar de extrema derecha, respaldado por EEUU, derroca al nuevo gobierno.
Un bando contrario de militares, sin embargo, en apego a la constitución del país, se alzó en demanda de la restauración de Bosch. Los constitucionalistas pusieron en jaque a los golpistas, mayormente corruptos e ineficaces, dado que habían alcanzado sus puestos no por mérito sino por relaciones políticas y económicas, y a veces familiares, con el dictador.
Siguió un período de tregua, negociaciones, y dilaciones, manejado por EEUU a través de su embajada y de su ministerio de colonias, la OEA, que en ese tiempo reunía toda una colección de dictadores como los Duvalier, los Somoza,  Stroessner, y gobiernos militares en Centroamérica.
Viendo que los golpistas tenían las de perder ante un pueblo decidido a combatir hasta con piedras, EEUU invadió con fuerzas militares muy superiores a las de los constitucionalistas. Impuso su orden, y, en posteriores elecciones de mentirita, mientras que Bosch permanecía en su casa bajo amenaza de muerte, digitó el nuevo presidente de la República Dominicana: Joaquín Balaguer, quien había sido la mano derecha de Trujillo. Se logró el trujillismo sin Trujillo.
Hasta el presente mantiene su influencia la antigua oligarquía trujillista. El país no encuentra manera de quitarse de encima el control de EEUU, incluso sobre el propio Fernández.
El golpe en la isla caribeña se presentó al inicio como una iniciativa patriótica de generales preocupados por el futuro de la libertad en su país. Muy pronto, y sin en el menor espacio para dudarlo, se vio que era simplemente un golpe más teledirigido desde Washington.
Se pensó en un momento que el nuevo siglo estaría libre de golpes en Latinoamérica. Comenzando con el golpe en Venezuela de 2002, quedó claro que la opción golpista no se ha descartado, ni por la extrema derecha ni por EEUU. Pensar que Bolivia y los países del ALBA no enfrentan similares planes es pecar por inocencia. Los golpistas ya han entablado negociaciones para instalar una base militar de EEUU cerca de la frontera con Tarija, cerca de los megacampos de gas.
El reaccionario periódico boliviano El Deber entrevistó al director del igualmente reaccionario paraguayo ABC Color. Aquí citamos dos párrafos que dan a ver qué se puede esperar de las mismas fuerzas en Paraguay que han hospedado a Mario Cossío, exgobernador de Tarija:
- El país está normal. Quienes están mal son los que tuvieron que dejar el poder por no saber gobernar, por querer hacer aquí lo que hace Evo Morales en Bolivia. Lo que pasa es que el pueblo paraguayo no es tan dócil como el pueblo boliviano. Acá la gente reacciona, así como están haciendo ahora los indígenas del Tipnis, los policías y los movimientos opositores que se levantan contra el gobierno totalitario de Morales. Los bolivarianos se permiten venir a darnos lecciones de democracia. Hugo Chávez, qué nos va a decir, si en Venezuela no hay democracia….
- [Bolivia es] una dictadura a ultranza, como los regímenes autoritarios de corte marxista que había en los años 20. Están completamente atrasadas. Porque no son movimientos socialistas modernos, como son Pepe Mujica (en Uruguay), Michelle Bachelet (en Chile) o Lula Da Silva (en Brasil), son dictaduras salvajes, de izquierda radical, extremistas. En estos gobiernos se persigue a la gente, se persigue al que protesta, los censuran y los exilian. E impulsan la destitución de los gobernadores departamentales, el último que queda es Rubén Costas en Santa Cruz.



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